jueves, 29 de diciembre de 2016

Hasta el último hombre (2016)

Hasta que en 2017 llegue el señor Nolan con su "Dunkirk", pocas habrán sido las películas bélicas estrenadas últimamente. Una de ellas, "Hasta el último hombre", se estrenó el mes pasado y está siendo todo un éxito. La nueva cinta del conocido por todos Mel Gibson está siendo un exito y hoy queremos analizar si es merecido o no. 



Esta producción está dirigida por Mel Gibson (La pasión de Cristo) y está protagonizada por Andrew Garfield (Silencio), Teresa Palmer (Lights out), Vince Vaughn (Los becarios), Hugo Weaving (Matrix) o Sam Worthington (Avatar) entre otros. Basada en hechos reales, la cinta narra la historia de Desmond Doss, un joven médico militar que participó en la Batalla de Okinawa, en la II Guerra Mundial, y se convirtió en el primer objetor de conciencia en la historia estadounidense en recibir la Medalla de Honor del Congreso.

Mel Gibson es un hombre que no deja indiferente a nadie con sus películas. Desde Braveheart hasta La pasión de Cristo, pasando por la extraña y peculiar Apocalipto, este director tiene un sello muy personal y crudo en sus películas, tan explícitas como realistas y sangrientas, siempre con un mensaje moral detrás. En esta ocasión no es para menos y nos traslada un acontecimiento real y muy duro, con todo lo que eso conlleva, aunque, lejos de centrarse en el conflicto bélico durante la gran mayoría del metraje, decide homenajear la vida de un joven Desmond Doss, centrándose en igual o mayor medida en su vida, su carácter, y que le llevó a convertirse en héroe nacional.

Y aquí reside una de sus grandes virtudes, el perfecto equilibrio entre pseudo biopic y cinta bélica. En ningún momento se hace excesivo ni el tratamiento a los personajes, el cual se agradece, ni el climax de guerra, con las ya mencionadas maneras del director de trasladar estos duros acontecimientos a la gran pantalla. 


El ritmo de la cinta es constante, sin bajones que hagan al metraje aburrido o innecesario, sabiendo separar drama, historia y progresión personal de los personajes, con el heroísmo de la batalla. Si bien es cierto que en alguna ocasión se peca de intensidad o cierto discurso algo forzado, no me molesta. Ya sabemos como son los americanos y lo que implica para ellos su patriotismo, el discurso de hermandad y la confianza.
 
Además, consigue que la gran mayoría de personajes, en mayor o menor medida, te acaben importando, lo cual hace que su destino te afecte de una forma u otra. Cuenta con un elenco secundario muy coral, en el cual destaca el trabajo de Vince Vaughn, Sam Worthington y el breve papel de Hugo Weaving. Estos tres personajes complementan al protagonista a la perfección y en ningún momento se sienten innecesarios o fuera de lugar.

Andrew Garfield demuestra sus dotes actorales, aunque bien es verdad que se le ve más cómodo en la parte dramática que en la alegre y emocional, donde reside la única pega del film. La química con Teresa Palmer es nula y el tratamiento a su relación sufre de todos los males de las películas cuya subtrama incluye una relación amorosa. Poca claridad temporal, con una impresión del paso del tiempo en una relación muy poco creíble, donde el espectador no sabe si ha pasado un día o un año, lo cual no hace creíble ciertos aspectos de su relación.


Tecnicamente, está muy bien rodada y las escenas de acción son viscerales, explícitas y no aptas para cualquier estómago, aunque es remarcable que se le ve algo más comedido en comparación a anteriores trabajos. Aquí muestra un trabajo más refinado, duro de ver pero sin un mal gusto o que produzca nauseas. Un tratamiento real, escatológico pero necesario.

Destacar, por último, el humor. Sí, la cinta lo tiene y te hace reir. Y el trabajo corre, como no, de Vaughn, un sargento de lo más peculiar que unido al cuerpo de soldados tan variopinto, nos ofrece algunas escenas que sin duda sacarán más de una carcajada.

Mel Gibson vuelve y lo hace en forma.

Mi nota es de: 7,5/10.

Aquí tenéis el trailer:

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