Siguiendo la cronología de estrenos de lo que podríamos llamar el "Universo de Star Wars", el jueves pasado se estrenó: "Rogue One: Una historia de Star Wars". Siendo el primero de la trilogía de spin-offs que acompañará en los próximos años a los episodios VIII y IX, Rogue One proponía una nueva perspectiva a los fans de la saga y, pese a la gran polémica que siempre subyace a estrenos como éste, la película cumple con creces tanto en su cometido como con los fans, ofreciendo a los espectadores acabar 2016 con un buen sabor de boca.
"Rogue One: Una historia de Star Wars" está dirigida por Gareth Edwards (Godzilla) y protagonizada por Felicity Jones (La teoría del todo), Diego Luna (Blood father), Mads Mikkelsen (Doctor Strange), Donnie Yen (XXX: El retorno de Xander), Ben Mendelsohn (Mátalos suavemente), Forest Whitaker (El mayordomo), Jian Weng, Riz Ahmed (Jason Bourne) y Alan Tudyk (Zootrópolis). La historia de la película nos sitúa entre el Episodio III (La venganza de los Sith) y el Episodio IV (Una nueva esperanza) de la saga. El Imperio Galáctico de Darth Sidious no solo avanza ganado posiciones por el espacio extendiendo su dominio por toda la galaxia, sino que además acaba de terminar de construir un arma cuya potencia es capaz de destruir planetas enteros: la Estrella de la Muerte. Mientras la Alianza Rebelde se ve estancada ante semejante supremacía, unos pocos rebeldes deciden asestar un golpe al lado Oscuro llevando a cabo una misión de alto riesgo: robar los planos del arma definitiva para poder destruirla. Jyn Erso, la protagonista de la cinta, se verá involucrada en la ofensiva rebelde para así poder encontrar a su padre, Galen, ingeniero del Imperio y responsable del poder destructivo de la Estrella de la Muerte. A esto se une la inevitable presencia del discípulo del Emperador, Darth Vader, para restaurar el orden.
