domingo, 26 de junio de 2016

¡Ave, César! (2016)

Hace unos meses llegó a la gran pantalla la última película dirigida por los oscarizados hermanos Coen, "¡Ave, César!" (2016), una comedia que podríamos apellidarla "cinéfila", y que supone  un guiño en toda regla a la industria cinematográfica de Hollywood y su pasado. Cargada de clichés que bien podríamos plantearnos si siguen existiendo actualmente, es entretenida, pero no pasará a los anales de la historia del cine.

 
Hay que decir que la película tiene una buena presentación, pues no solo tenemos la garantía de una genial dirección por parte de los Coen, que además toman también los papeles de productores y escritores, sino que el reparto está compuesto por varias estrellas de la industria hollywoodiense actual, y que bien pueden figurar como un reflejo de los no tan lejanos años 50: Josh Brolin (Sicario), George Clooney (The descendants), Alden Ehrenreich (Hermosas Criaturas), Tilda Swinton (Las Crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario), Scarlett Johansson (Universo Cinematográfico de Marvel), Channing Tatum (Jupiter ascending), Ralph Fines (Saga de Harry Potter) y Jonah Hill (El lobo de Wall Street); junto con la colaboración de Michael Gambon (Saga de Harry Potter) como narrador, entre otros.
 

En líneas generales, los Coen abordan la superproducción de una película de Hollywood en los años 50, dando lugar una serie de tramas que giran en torno a la figura de Eddie Mannix (Josh Brolin), el director de producción física (o director de producción según tengo entendido) de los estudios de cine Capitol Pictures. Mannix no solo tendrá que lidiar con la prensa que ronda los estudios y los escándalos y peripecias de sus actores y actrices, sino que además deberá de gestionar el rescate de la estrella de "¡Ave, César!", película que el estudio se encuentra grabando durante el desarrollo de éste film. La estrella ¿en apuros? no es otro que Baird Whitlock (George Clooney), un actor bastante canalla y que es secuestrado por dos extras que resultan formar parte de una célula comunista.
 
 
Como he dicho la película está cargada con una buena ristra de clichés de Hollywood que dan a las tramas y a los personajes un mayor realismo y comicidad: una gran actriz envuelta en un escándalo muy "embarazoso" (#Chisteva) cuyo papel le corresponde a Scarlett Johansson, un actor joven y guapete especializado en hacer westerns pero no dramas (Alden Ehrenreich), un bailarín y cantante muy en la línea de Gene Kelly (Channing Tatum) o dos periodistas gemelas rivales entre sí por publicar en sus columnas las mejores historias y chismorreos de Hollywood (Tilda Swinton). Huelga decir que al estar ambientada en los años 50, la presencia del temido comunismo está presente en algunas de las tramas, reflejando la tensión ideológica que empapaba el ambiente de la recién comenzada Guerra Fría. También se mencionan los inicios de la expansión de la televisión, algo que como se ve en la película vaticinaba la caída del cine y va a ser para Mannix otro quebradero de cabeza.
 
 
Destacaría de este film los papeles de Josh Brolin, cuya actuación calca a la perfección la personalidad de un hombre con muchas y grandes responsabilidades y que debe rendir cuentas ante sus superiores (un guiño que me ha recordado bastante a la película de Uno, Dos, Tres de Willy Wilder); Ralph Fines, en la piel de un cineasta europeo y que comparte con Ehrenreich la mejor escena de la película; y de Clooney, por el hecho de que da vida a un personaje bastante superficial pero que consigue sacar unas cuantas risas.
 
 
Pero no todo son elogios, pues a pesar de que tiene una escena típica de Broadway bastante entretenida, la presencia de Channing Tatum en este film no la he logrado interiorizar como por ejemplo la de Tilda Swinton, cuyos personajes me habría gustado ver más. Tatum en esta película no aportaba nada salvo una escena de baile muy bien ejecutada.
 
 
En fin, una buena película para pasar el rato, dirigida sobre todo a los cinéfilos y que ofrece una panorámica bastante aceptable sobre el Hollywood de los 50. Con un guión  como siempre inteligente en manos de los propios Coen (que menos de ellos) no se hace para nada pesada, pero he de decir que tampoco supone un cambio en la vida de nadie. Comedia, pinceladas de thriller en tono positivo, conversaciones teológicas y filosóficas, y algunos momentos memorables (quitando a Tatum) constituyen este film que se deja disfrutar.
 
Mi nota para esta película: 7,5/10.
 
Aquí os dejamos el tráiler:
 
 
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿A que esperas para dejar un comentario?

Me gusta